Casi todo el mundo hemos oído alguna vez hablar de una "lesión de menisco".

Normalmente lo asociamos con deportistas de élite (futbolistas) aunque también los que no somos de élite podemos padecer lesiones en esta pequeña parte de nuestro cuerpo.

El menisco es un pedazo de cartílago que está en medio de la rodilla. El cartílago es un tejido resistente, elástico y liso que cubre y protege la superficie de las articulaciones.

Hay un menisco en la parte interna de la rodilla (el menisco medial) y el menisco en la parte externa de la rodilla (el menisco lateral).

Cada menisco está fijado a la parte superior del hueso de la pantorrilla (tibia) y también hace contacto con el hueso del muslo (fémur), actuando como amortiguador cuando la rodilla está sosteniendo una carga. Si el menisco se desgarra puede causar dolor y limitar el movimiento de la rodilla.

El desgarro de menisco se puede producir cuando se tuerce la rodilla con fuerza, pero a veces se desgarra sin mucho esfuerzo, como por ejemplo cuando uno está en cuclillas.

Os pongo otra a ver si así resulta todo más esclarecedor.

¿Qué síntomas manifiesta este tipo de lesión?

Los síntomas pueden ser los siguientes:

- Sientes dolor en la articulación de la rodilla.
- Se te hincha la rodilla de inmediato y se acumula fluido en la articulación, llamado efusión.
- No puedes doblar o enderezar la pierna por completo.
- La rodilla se bloquea o se traba en un solo lugar.
- Puedes escuchar un ruido de algo que se rompe en el momento de la lesión.
- Un desgarro crónico (viejo) de menisco te puede causar dolor ocasionalmente durante la actividad, con o sin inflamación. A veces la rodilla se te puede trabar o quedar rígida.

Pero en la rodilla tenemos un entramado muy complicado de ligamentos, tendones, músculos, cartílago, huesos...aqui os paso una ilustración más completa.

¿Qué hacemos en reflexología?

Pues en primer lugar, acudir al médico para que sea él quien dictamine nuestra lesión.

Seguidamente, intentamos reforzar las articulaciones que están comprometidas con la "locomoción".

Muchas de nuestras lesiones vienen motivadas por una mala postura al andar o por desviaciones o por huesos más largos que otros que ocasionan un desequilibrio y a la larga un desgaste añadido.

Por eso, nos masajeamos:
- PARATIROIDES
- CERVICALES
- DORSALES
- LUMBARES
- SACRO Y COCCIX
- CADERA
- RODILLA

Por supuesto que seguimos recomendando "andar descalzos sobre empedrado o terreno agreste" apoyando toda la planta del pie.

No olvideis el poder analgésico del masaje.
Salud-os, Adela Carrasco