Nadie puede dudar los avances de la medicina...

Sencilla y claramente, podemos afirmar que la medicina nos salva la vida...y dice el refrán "es de bien nacidos el ser agradecidos".

Pero hay casos, hay situaciones, hay techos insalvables en los que la medicina convencional se está dando "cabezazos"...procuremos no rompernos la cabeza por tenerla muy dura.

De momento no hay nada que nos guíe mejor que la ciencia. Pero es importante no poner freno a la ciencia. Por eso el científico no debe tener prejuicios, no debe estar "comprado", no debe tener miedo a lo que descubra...como decía aquel cantante "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio"

En demasiadas ocasiones relacionamos CURACION con PASTILLAJE.

Y hemos llegado al extremo que afirmaba Jörg Blech en su libro "Los inventores de enfermedades" por el que "Para cada enfermedad hay una pastilla y para cada pastilla existe ya una enfermedad" y me permito añadir "y si no existe, nos la inventamos"...

Analicemos las "nuevas enfermedades" que nos están invadiendo...
- narcolepsia
- trastorno de sueño por turno de noche
- sindrome de Sissi
- colon irritable
- hiperactividad infantil
- sindrome del tigre enjaulado (esta es especialmente divertida, se supone que la padecen los padres con niños pequeños lo que los impulsa a enfadarse continuamente, a no tomar decisiones correctas, en definitiva, a sentirse enjaulados en su nueva situación -paternidad- y cuyos efectos pueden ser paliados por unos psicofármacos que favorecen las sustancias transmisoras en el cerebro paterno ¿¡...!?)
- depresión del paraiso
- trastorno de alegría generalizada...
y un sinfín de trastornos y enfermedades nuevas y hasta ahora desconocidas.

Somos muchos los que pensamos tras analizar un poco la realidad de nuestros pacientes, de nuestros amigos y de nuestra propia experiencia, que el cuerpo humano (¡esa maravillosa máquina!) tiene un poder "autocurativo" más poderoso que cien laboratorios farmacéuticos reunidos.

Somos muchos los que pensamos que hay que descubrir ese potencial defensivo y restaurador aunque los resultados no generen beneficios económicos.

Por eso, nosotros apuntamos al poder autocurativo del organismo...sin despreciar los adelantos de la industria farmacéutica...pero sin centrarnos exclusivamente en su acción.

Investiguemos nuestras defensas naturales...en ellas puede que encontremos la solución a enfermedades que la medicina no ha podido resolver. Pero hagámoslo con seriedad y sin prejuicios.

Un caso claro de intolerancia académica fue la aplicación de las matemáticas a la física.

Durante toda la Edad Media, no se aplicaron los términos matemáticos a la física pues se respetó el criterio de autoridad aristotélico. Evidentemente, la física no progresaba...una vez saltado tal prejuicio, la física evolucionó y ahora "los aviones pueden volar, a pesar de ser más pesados que el aire".

No cerremos las puertas al conocimiento y menos aún en un tema tan vital como es la salud. Aprendamos con humildad todo lo que "la evidencia" nos pueda enseñar, independientemente de "los criterios de autoridad dominantes".

Por lo tanto, ¿podemos mejorar nuestra salud?...Si, pero a ver cómo lo hacemos.

Un salud-o para todos aquellos profesionales implicados con la salud:
Adela Carrasco