El uso genérico de los términos "reuma" o "reumatismo" se refiere a distintos procesos inflamatorios de las articulaciones y de los elementos constituyentes de éstas, así como de los músculos y de los huesos, que se presentan con dolor, limitación del funcionamiento normal e incluso deformación de las estructuras de una o varias partes del sistema musculoesquelético.

El término reumatismo se emplea para describir el dolor y la rigidez de las articulaciones u otras estructuras musculares y óseas. No se trata de una enfermdad específica, sino de un conjunto de síntomas, causados por otras dolencias, como son la artritis o la fibrosis.

También se define como enfermedad reumática aquella afección que compromete en forma aguda o crónica las funciones del sistema musculoesquelético.

Las enfermedades reumáticas son un ejemplo de desordenes crónicos definidos resultantes de una interacción de múltiples factores relacionados con el huesped (raza, edad, sexo, genéticos) y de agentes infecciosos.

Se caracterizan por:

- Ser enfermedades crónicas en su mayoría.

- Producir una alta morbilidad y discapacidad.

- Modificar la vida de relación del paciente y su calidad de vida.

- Producir un alto costo social, institucional e individual.

El estado actual del conocimiento no ha permitido individualizar con precisión los factores etiopatogénicos, ni aquellos que determinan la historia natural, el pronóstico y los factores de riesgo de éstas enfermedades; cada vez se hace evidente la conjunción de diversos componentes en el desencadenamiento y presentación clínica que modulan el pronóstico y los resultados terapéuticos.

Existe mucha confusión entre la gente acerca de los conceptos de “reuma” y artrosis. Muchas personas no saben en realidad qué son estos términos. Hay gente que dice que tiene “reuma” cuando padece dolor localizado en su espalda o en sus extremidades. Muchas veces los pacientes creen que artrosis y “reuma” son el mismo proceso y, por el contrario, otras veces tienen la idea de que se trata de enfermedades diferentes.

Como decíamos, diferentes en cuanto a su causa, evolución y tratamiento. Sin embargo, todas ellas tienen en común que afectan a alguna estructura del aparato locomotor del cuerpo humano. Por eso, decir que alguien tiene “reuma” es tan impreciso e inespecífico como decir que padece “del corazón, del pulmón o del intestino”, por ejemplo.

El aparato locomotor está compuesto por huesos, articulaciones, músculos y tendones. Gracias al aparato locomotor podemos movernos, desplazarnos, y en definitiva, realizar todas las actividades de nuestra vida diaria (pasear, escribir, trabajar, comer, hacer deporte...).

La Reumatología, pues, es la especialidad de la Medicina que trata todas las enfermedades de los huesos, articulaciones, músculos y tendones.

Como ya se ha dicho, afirmar que alguien padece "reuma" supone realizar siempre un diagnóstico equivocado, ya que tal proceso no existe en los libros de medicina, y, lo que es aún peor, puede conducir a desistir de la búsqueda del diagnóstico correcto o provocar actitudes erróneas como no dar importancia a esos dolores de espalda o rodilla o creer que no existe tratamiento para nuestras molestias.

Por tanto, nada más simple que no admitir lo que, de hecho, no existe. En cambio, si entendemos que el "reuma" no es una enfermedad concreta, seguiremos buscando y no estaremos tranquilos hasta averiguar el nombre de la enfermedad que padecemos.

Pero centrándonos en el problema, hemos de decir que las articulaciones móviles (que son las que aqui nos preocupan principalmente) son estructuras mucho más complejas que las articulaciones fijas (p.e. cráneo) y permiten realizar diversos movimientos, como es el caso de la rodilla, la cadera, el hombro o las manos.

En cada articulación los extremos de los huesos están cubiertos por una gruesa capa de un tejido muy liso y deslizante: el cartílago articular, que proporciona una perfecta congruencia entre las superficies articulares permitiendo realizar movimientos suaves perfectamente controlados.

Pero el cartílago también actúa como un colchón que sirve para amortiguar los impactos producidos por los movimientos, saltos, golpes y torsiones que experimentan las articulaciones.

Las articulaciones están envueltas por una membrana (membrana sinovial) que produce el líquido sinovial, auténtico lubricante de la articulación.

Finalmente otras estructuras como la cápsula, los ligamentos, los tendones y los músculos envuelven, sujetan, dan estabilidad y permiten los movimientos de las articulaciones. Cualquier articulación se puede afectar por alguna enfermedad del aparato locomotor.

Debemos tener en cuenta que el aparato locomotor está formado por más de un centenar de articulaciones, sin olvidar que algunas estructuras como la columna vertebral, los pies o las muñecas están formadas por múltiples articulaciones perfectamente enlazadas entre sí que pueden alterarse por la enfermedad.

Pero hay otro tipo de "reumatismo".

Los síndromes dolorosos de tejidos blandos que forman el grupo "reumatismo no articular" pueden ser entidades independientes o parte de una enfermedad reumática musculoesqueletica o sistémica. Precisar su naturaleza es esencial no sólo por razones de diagnóstico sino para el buen tratamiento y el pronóstico.

Y finalmente...

¿Cómo se identifica una enfermedad reumática?

Se exponen los siguientes criterios:

1. Rigidez matutina de las articulaciones al menos de 1 h de duración.
2. Artritis de 3 o más zonas articulares.
3. Artritis de las articulaciones en las manos o en los dedos.
4. Artritis simétrica, es decir, afección simultánea de las mismas zonas articulares de las 2 mitades corporales.
5. Nódulos reumáticos, estos son nódulos situados debajo de la piel sobre prominencias óseas.
6. Factores reumáticos en sangre.
7. Modificaciones típicas en las radiografías de las manos.

Los criterios 1-4 deben existir durante 6 semanas como mínimo, y para el diagnóstico de reuma deben cumplirse 4 de dichos 7 criterios.

¿Cómo se trata el reuma?

En el tratamiento de las enfermedades reumáticas es muy importante la fisioterapia que puede realizarse en forma de termo-, hidro-, electro-, cinesi-, o masajeterapia.

Debe evitarse una incapacidad motora de las articulaciones ya que entonces se puede producir la atrofia de la cápsula articular así como de la musculatura. Para el tratamiento medicamentoso, disponemos por una parte de los medicamentos antiflogísticos (antiinflamatorios) no esteroideos y por otra, de los llamados antirreumáticos, que si bien no actúan reduciendo el dolor, producen un retardo del proceso inflamatorio crónico. No obstante, los últimos también tienen un alto porcentaje de efectos adversos, de manera que no se puede disponer de ellos ilimitadamente.

Como tratamiento resulta también adecuada la radiosinovioortesis, en la que se inyectan sustancias radioactivas en las articulaciones inflamadas.

Otro tipo de tratamiento es la extracción quirúrgica del líquido articular inflamado. Si hubiera una destrucción masiva de articulaciones actualmente también se puede practicar una implantación de prótesis articular (por ej. de la articulación de la rodilla).

Es importante, que, conjuntamente con su médico encuentre su tratamiento óptimo, ya que mediante su colaboración activa puede influir positivamente sobre el curso de la enfermedad.

Secuencia reflexológica

Para nosotros, además de aceptar y recomendar las indicaciones del médico, tratamos el reuma "haciendo la guerra por nuestra cuenta".

Para ello, masajeamos insistentemente, diariamente, las zonas reflejas:

RIÑON
URETER
VEJIGA
(estas tres especialmente)
GLANDULA SUPRARRENAL
TIROIDES
PARATIROIDES
OVARIOS/TESTICULOS
CERVICALES
DORSALES
LUMBARES
SACRO Y COCCIX
UTERO/PROSTATA
HOMBRO
CODO
RODILLA
HUESO ESCAPULARIO
GLANDULA LINFATICA DEL PECHO
GLANDULA LINFATICA A
GLANDULA LINFATICA INFERIOR Y SUPERIOR
CISTERNA LINFATICA

SALUD-os, Adela Carrasco